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Inspiración oriental y contemporánea
La
armonía y el equilibrio que sugieren filosofías milenarias
como el Feng Shui
son el recurso perfecto para darle a la decoración de nuestro hogar
un matiz ornamental cercano al misticismo. El proyecto que os presentamos
es fruto del esfuerzo de Arquitectura
de Interior, una empresa en la que Francisco Silván propone
la creación de espacios llenos de singularidad.
Determinar con pericia las bases que moldearán los espacios es
el primer paso antes de comenzar a trabajar. En este sentido, la estética
que se impone está marcada por una línea artística
en la que lo conceptual dota de exclusividad todos los ambientes. Con
el fin de diferenciar la zona pública y la zona privada, Silván
propone varias estrategias sutiles que permitirán conseguir el
efecto deseado.
Lo social frente a lo privado
La vivienda articula su superficie distribuida en varias estancias, unas
de uso general y otras más íntimas. La primera zona ocupa
un espacio generoso y refleja la idea de apertura hacia el exterior. La
parte más personal queda protegida gracias a una puerta tras la
que se guardan celosamente todos los secretos de la habitación
principal, al tiempo que descubrimos otras habitaciones esenciales como
dos cuartos de baño, la cocina y una habitación polivalente.
El color es una de las claves en la búsqueda de la particularidad.
El blanco es el comodín que baña toda la casa excepto algunos
paramentos verticales pintados en un color muy intenso para ofrecer una
agradable armonía. Gracias a este detalle tonal, el salón
da la bienvenida al tostado, el dormitorio se deja llevar por el lavanda
y el lila invade la habitación secundaria.
La misión decorativa del mobiliario y de los accesorios no ha
sido tampoco dejada en manos del azar. Lejos de cumplir un papel puramente
caprichoso, los colores de muebles y complementos ornamentales tienen
mucho que ver con el entorno en el que se encuadran. Simultáneamente,
la funcionalidad también es tenida en cuenta a través de
aspectos tales como la ergonomía y los lugares de tránsito
y acceso.
Bienvenidos a la armonía
En esta primera zona, se han decidido combinar dos clases de revestimientos
para las paredes. Pintura y empapelado se unen para transmitir una misma
idea. Al color blanco se le superpone, justo en la zona central del muro,
tres tiras de papel pintado vinílico beige. La textura de serpiente
es innovadora y un recurso genial con el que, desde que se pone el primer
pie en la casa, ya se está captando la atención del visitante.
La iluminación es otro de los fuertes en los que Arquitectura
de Interior ha querido incidir para cumplir los objetivos marcados. Se
ha colocado totalmente nueva, sacando un punto de luz central en el techo
y dos puntos de luz en la pared. Estos apliques ubicados en la pared tienen
la función de iluminar el papel pintado, dejando caer unos conos
de luz para dar más viveza y provocar cierta atracción visual.
En cuanto al mobiliario, se ha colocado una consola de estilo años
cincuenta compuesta por estantes y puertas de madera de roble y estructura
de acero niquelado. Este mueble sirve de repisa para un espejo colocado
de forma inclinada. De esta forma, se siguen las teorías del Feng
Shui que dictaminan que colocar un espejo que no refleja la puerta de
entrada significa que todas las personas que entran en la vivienda reflejan
su negatividad y no la introducen dentro de la misma sino que la dejan
fuera. Por otra parte, el juego de luces en el hall indica que el inquilino
es elegante en su comportamiento, equilibrado y posee una personalidad
abierta.
Japón en casa
Una estancia, dos ambientes; por eso, debemos ayudar a la óptica
a discriminar entre una y otra. Al fondo se sitúa la zona de estar
con paredes totalmente lisas que manejan en ideal comunión el blanco
y el tostado. Uno de los detalles de mayor elegancia de esta habitación
es la parte de la pared de detrás de los sofás, revestida
con piedras de lajas de color beige que recuerdan a los jardines orientales.
Esta piedra la escogió el técnico inspirándose en
los jardines japoneses con pequeñas fuentecitas, así la
caída de luz de los fluorescentes imitan al agua.
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En cuanto a la iluminación, ésta recurre a la siempre soberbia
lámpara de pie con trípode de Santa&Cole. Para lograr
la comodidad en el momento de ver la televisión, se ha dispuesto
de forma oculta una tira de fluorescentes tras la cornisa de la piedra;
así se disfrutará de una buena película sin el obstáculo
de los reflejos de luz. La caída de la luz desde la cornisa a través
de la pared de piedra recuerda a las fuentes japonesas, dándole
otro punto más a la relajación y el sosiego.
Comunicación tonal
La sensación de sentarse en el sofá y sentir como éste
nos abraza suavemente es precisamente la que nos ofrecen los ejemplares
seleccionados para este salón. A ambos lados, se sitúan
dos mesitas auxiliares en el acabado de la madera más en boga en
estos momentos: el wengué. Completan el conjunto una mesa blanca
de líneas rectas apoyada en una alfombra pistacho. En la zona de
la lámpara de pie, se erige una magnífica zona de lectura
junto a un banco de acabado wengué y un gran cojín de color
intenso.
El comedor se origina partiendo de una mesa extraíble rematada
en wengué y sobre vidrio al ácido. Las sillas que la arropan
son de piel naranja y apoyos también en wengué. La mesa
está presidida por una lámpara de tela de color naranja.
Un aparador de color blanco guarda los utensilios para la comida y, sobre
éste, se han colocado dos lámparas de globo con iluminación
de color rojo y luz verde. Las paredes de este área se visten de
papel vinílico con motivos de arte pop, en color verde y blanco.
El lenguaje de los colores es una de las armas efectivas a la hora de
establecer las pautas decorativas de una vivienda. Es por ello, que la
correspondencia entre los elementos se simplifica al máximo si
éstos establecen uniones totales. Así, las cortinas naranjas,
comulgan con el comedor y con la lámpara de techo, creando el primer
eje. Otras líneas sugeridas son la que une la luz roja de las lámparas
de globo con el cojín y la que une la luz verde con la alfombra.
Máxima sensibilidad
El corazón de la casa ha sido planificado con el más absoluto
de los cuidados. El color lavanda, que propicia el descanso y el sueño,
da la mano al blanco y a papeles vinílicos de color grafito y textura
de serpiente dispuestos en la zona del cabecero. El cuadro, inspirado
en el mundo marino, está enmarcado en madera lacada en negro. Estrecho
y alargado, aporta contraste mientras que los materiales empleados por
Silván -pasta y rejilla metálica- son exponentes del volumen.
Para la cama, continúa apostándose por la corriente oriental.
El lecho consta de una estructura lacada en negro y un tatami. Tiene dos
mesitas bajas a ambos extremos y dos lámparas de pie de tamaño
desigual para darle al ambiente otro matiz de contraste. En el suelo se
distribuyen alfombras circulares de colores rojos y grises de inspiración
orgánica. Así, el inquilino no tiene más que poner
un pie en el suelo para saludar a la naturaleza nada más despertar.
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Por Alicia Aragón.
Imágenes: Arquitectura
de Interior
Fuentes de la información: Arquitectura
de Interior
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